
Sangharákshita afirma que el impacto simbólico de las imágenes no se restringe por creencias, porque las imágenes resuenan con algo primordial y universal dentro de nosotros.
Por medio de su meticulosa contemplación, Sangharákshita nos conduce a un ejercicio de interpretación de imágenes y símbolos que es equivalente a educar la imaginación. Como resultado, la propia capacidad para dar sentido a las imágenes y símbolos puede brotar a la vida y, a su vez, revelar más de nosotros a nosotros mismos.